A veces, la convivencia familiar se vuelve más difícil de lo que imaginábamos. Malentendidos, discusiones recurrentes o silencios que pesan demasiado terminan generando un malestar que afecta a todos los miembros del hogar. Y aunque intentamos solucionarlo desde el cariño, hay momentos en los que necesitamos ayuda externa para recuperar la armonía.
La terapia familiar es precisamente eso: un espacio de encuentro donde poder hablar, escucharnos sin juicios y construir nuevas formas de relacionarnos. En mi consulta psicológica en Aranjuez, acompaño a familias que sienten que han perdido el equilibrio, que están atravesando cambios importantes o que simplemente desean comunicarse mejor.
¿Cuándo puede ayudarnos una terapia familiar?
No hace falta que haya un gran conflicto para acudir a terapia. Muchas veces, los roces del día a día van acumulándose y terminan desgastando la relación. Otras veces, una situación externa —una pérdida, un diagnóstico, una separación— desestabiliza la dinámica familiar y deja a cada miembro con emociones difíciles de manejar.
Algunas situaciones en las que recomiendo valorar la terapia familiar:
- Cuando hay dificultades para comunicarse y todo termina en discusiones o en silencio.
- Si uno de los miembros (adulto, adolescente o niño) muestra síntomas de malestar emocional y la familia no sabe cómo ayudarle.
- En casos de separaciones, divorcios o nuevas convivencias.
- Cuando hay diferencias en la crianza o tensiones intergeneracionales.
- Si existe una situación de enfermedad crónica o diversidad funcional que afecta al conjunto familiar.
- Ante cambios importantes como una mudanza, un fallecimiento o la llegada de un nuevo miembro.
En todas estas circunstancias, la terapia no solo ayuda a «resolver» conflictos, sino también a reconstruir los vínculos, reforzar la confianza y recuperar la calma en casa.
¿Qué sucede en una sesión de terapia familiar?
Cada familia es única, por eso en la primera sesión dedicamos tiempo a entender bien lo que ocurre: qué os preocupa, qué necesitáis, cómo se relacionan los distintos miembros. A partir de ahí, vamos trabajando juntos para crear nuevos espacios de diálogo y formas más sanas de expresaros.
En las sesiones podemos abordar:
- Dificultades en la comunicación.
- Roles familiares poco claros o desajustados.
- Acompañamiento a menores con problemas de conducta o emociones intensas.
- Apoyo emocional a cuidadores o padres que se sienten desbordados.
- Heridas del pasado que siguen doliendo en el presente.
- Conflictos cotidianos que afectan a la convivencia.
Mi enfoque es integrador: combino distintas herramientas psicológicas según lo que necesitéis. Lo importante es que os sintáis escuchados, respetados y seguros para hablar de lo que os duele.
Enfoques que aplico en consulta
- Psicoterapia integrada: adapto cada sesión a las necesidades de la familia, combinando recursos de diferentes escuelas terapéuticas.
- Terapia cognitivo-conductual: muy útil para revisar patrones de pensamiento o conducta que se repiten en la dinámica familiar.
- EMDR: especialmente eficaz cuando hay traumas individuales que están impactando en la relación familiar.
- Terapia familiar sistémica: ayuda a entender cómo se influye cada miembro dentro del sistema familiar y cómo mejorar esas interacciones.
La familia como espacio de cuidado
Como psicóloga sanitaria con años de experiencia en terapia familiar en Aranjuez, he acompañado a muchas familias que, aun viniendo muy tocadas, han conseguido reconstruirse desde el respeto, la empatía y el deseo de estar mejor juntas. No se trata de buscar culpables, sino de aprender a mirar al otro con nuevos ojos.
Si estás atravesando una etapa difícil en casa, si sientes que ya no sabéis cómo hablaros o si simplemente queréis mejorar vuestra relación, este puede ser un buen momento para empezar.
Estaré encantada de acompañaros en este camino.