Volver al blog

Psicología para adolescentes: señales de alerta de la ansiedad

Acompañar a un adolescente nunca es fácil. Es una etapa de cambios, de búsqueda, de contradicciones y, muchas veces, de silencios. En ese tránsito entre la infancia y la adultez, las emociones pueden volverse intensas, confusas o incluso abrumadoras. Como madre, padre o referente, puedes notar que algo ha cambiado… pero no siempre es fácil saber si se trata de algo pasajero o si necesita atención profesional.

La psicología para adolescentes ofrece un espacio seguro donde esas emociones pueden ser escuchadas, comprendidas y gestionadas sin juicios. Y, sobre todo, donde los chicos y chicas pueden sentirse acompañados en su camino.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en la adolescencia?

La ansiedad en esta etapa no siempre se presenta de forma evidente. A veces se camufla en un “no quiero ir al colegio”, en un “déjame en paz” o en una mirada que ya no brilla igual. Por eso, es importante observar con atención y sensibilidad.

Algunas señales de alerta pueden ser:

  • Cambios bruscos de humor o irritabilidad constante.
  • Problemas de sueño: insomnio o necesidad excesiva de dormir.
  • Dolores físicos sin causa médica clara: estómago, cabeza, taquicardias.
  • Aislamiento social, apatía o desinterés por actividades que antes disfrutaba.
  • Miedo excesivo a equivocarse, autocrítica o pensamientos negativos persistentes.
  • Evitación de situaciones sociales, exámenes o incluso salir de casa.

No hace falta que aparezcan todas para preocuparse. Basta con que algo no encaje del todo para plantearse consultar.

¿Cuándo acudir a una consulta psicológica?

Muchos padres dudan: “¿Será demasiado pronto? ¿Estaré exagerando?”. Pero en mi experiencia, llegar a tiempo puede marcar la diferencia. Pedir ayuda no significa que haya un problema grave, sino que se quiere prevenir, comprender y cuidar.

Desde mi consulta psicológica en Aranjuez, ofrezco un entorno cercano, profesional y sin presión. En la primera sesión, lo más importante es que el adolescente se sienta en confianza, que vea que no tiene que cumplir expectativas ni ser juzgado.

Además, cuando lo veo necesario, trabajo también con las familias desde la terapia familiar, porque muchas veces las dinámicas en casa pueden estar influyendo en su malestar o, por el contrario, pueden ser una fuente muy potente de apoyo.

¿Qué tipo de terapia utilizo?

Trabajo desde una psicoterapia integrada, que me permite adaptarme a cada adolescente según su personalidad, necesidades y momento vital. Algunos enfoques que aplico con frecuencia son:

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

 Ayuda a identificar pensamientos automáticos y distorsionados que generan malestar. Enseña a gestionarlos desde un lugar más realista y compasivo. También incluye técnicas de relajación, habilidades sociales y estrategias para regular emociones.

EMDR

 Especialmente eficaz cuando hay trauma o experiencias difíciles: bullying, pérdidas, accidentes, separaciones… Esta técnica facilita el procesamiento emocional y ayuda a que lo vivido deje de doler tanto.

Terapia familiar

 Cuando el conflicto involucra al entorno, o cuando es necesario fortalecer la comunicación con padres y madres, este enfoque aporta una mirada compartida y herramientas prácticas para todos.

Acompañar sin invadir

Una de las claves para que el proceso funcione es que el adolescente sienta que el espacio es suyo. Por eso, no se trata de obligar, sino de proponer. Mostrarle que existe un lugar donde puede hablar sin miedo, donde todo lo que siente tiene un sentido, y donde hay alguien dispuesto a escucharlo de verdad.

Trabajo también con psicología para adultos, psicología para niños y personas con diversidad funcional. Cada etapa de la vida tiene sus retos, pero la adolescencia —bien acompañada— puede ser un momento de enorme transformación.

Si estás notando cambios que te preocupan o simplemente quieres ofrecerle a tu hijo o hija un lugar donde sentirse bien, puedes escribirme. Estoy aquí para acompañaros.

Pide tu primera cita