Volver al blog

Ansiedad y depresión: diferencias y tratamiento 

Puede que últimamente te sientas triste, nerviosa o simplemente desconectada de ti misma. Tal vez no tienes claro si lo que te pasa es ansiedad, depresión o un poco de todo. Y eso ya genera más confusión. Si te identificas con esto, lo primero que quiero decirte es que no estás sola. En consulta veo cada día personas que llegan con las mismas dudas. Y por eso es importante saber que, aunque la ansiedad y la depresión comparten síntomas, no son lo mismo. Comprenderlas es el primer paso para saber cómo ayudarte.

¿Cómo se siente la ansiedad?

La ansiedad se suele vivir como una inquietud constante. Como si tu cuerpo estuviera en estado de alerta, incluso sin motivo aparente. Puede que tengas palpitaciones, te cueste respirar, duermas mal o sientas que no puedes parar de pensar. Es como si tu mente no encontrara el botón de “pausa”.

Muchas personas describen esta sensación como estar siempre “al límite”, con miedo a que pase algo malo o sintiendo que no llegan a todo. Y aunque es normal tener ansiedad en ciertos momentos (ante un cambio, un conflicto, una decisión difícil), cuando se convierte en algo diario, puede llegar a bloquearte.

¿Y qué pasa con la depresión?

La depresión, en cambio, tiene más que ver con la sensación de vacío, de apatía o de tristeza profunda. Puede que todo te cueste, incluso cosas que antes disfrutabas. Puede que te sientas desconectada de los demás, sin energía o sin motivación para hacer lo mínimo.

No siempre se manifiesta con lágrimas. A veces la depresión se esconde tras el cansancio crónico, la irritabilidad o la pérdida de interés. Y lo más duro es que, a menudo, aparece acompañada de pensamientos de culpa o de sensación de no estar a la altura.

Pueden convivir en el mismo proceso

Algo que veo mucho en consulta es que la ansiedad y la depresión no siempre aparecen por separado. De hecho, muchas personas viven las dos al mismo tiempo. Se sienten agitadas por dentro, pero tristes por fuera. Se exigen mucho, pero a la vez se sienten incapaces de moverse.

Este cruce de emociones puede generar aún más confusión. Pero la buena noticia es que hay formas de abordarlo, y que no tienes que entenderlo todo tú sola. Ese es precisamente uno de los objetivos del trabajo terapéutico.

Cómo puede ayudarte la psicoterapia

En el servicio de psicología que ofrezco, el enfoque no se basa solo en poner etiquetas. Se trata de entenderte, de escucharte sin juicio y de ayudarte a construir herramientas para sentirte mejor. La psicoterapia te permite:

  • Identificar qué emociones estás sintiendo y de dónde vienen.
  • Comprender qué pensamientos te están desgastando por dentro.
  • Recuperar tu energía y tu motivación.
  • Aprender a regular tu cuerpo cuando se activa en exceso.
  • Volver a conectar con lo que te hace bien.

Cada proceso es único. Por eso trabajo desde una mirada integradora, donde tú eres la protagonista. Mi papel es acompañarte a recuperar tu equilibrio emocional con calma y cuidado.

No tienes que esperar a estar peor

Muchas veces creemos que tenemos que estar “muy mal” para pedir ayuda. Pero la realidad es que cuanto antes empieces, antes puedes empezar a sentirte mejor. La psicoterapia no es solo para momentos de crisis: también es para cuando simplemente quieres entenderte más, cuidarte mejor o soltar lo que te pesa.

Si llevas tiempo sintiendo que algo no va bien, si ya no disfrutas como antes o si te cuesta parar la mente y descansar, quizá este sea el momento de empezar. Y si decides dar el paso, estaré aquí para acompañarte.

Pide tu primera cita