Hay momentos en la vida que nos sacuden con tanta fuerza, que incluso cuando ya han pasado, sentimos que seguimos ahí. Como si una parte de nosotras se hubiera quedado atrapada en ese lugar, en ese día, en esa experiencia. La ansiedad postraumática no siempre grita, a veces se cuela en lo cotidiano en forma de insomnio, de irritabilidad, de sobresaltos o de una angustia que no sabemos explicar del todo.
Si te ocurre algo así, no estás sola. Y lo más importante: no estás rota. Estás sobreviviendo. Y eso ya es mucho. Pero quizá ha llegado el momento de empezar a sanar.
¿Qué es la ansiedad postraumática?
La ansiedad postraumática es una respuesta emocional y fisiológica intensa que puede aparecer después de haber vivido una situación traumática. No hablamos solo de grandes catástrofes. También puede deberse a accidentes, duelos, agresiones, rupturas, enfermedades o cualquier vivencia que nos haya superado emocionalmente.
Esta ansiedad puede presentarse con síntomas como:
- Revivir constantemente el evento (flashbacks, pesadillas).
- Hipervigilancia o sensación de peligro permanente.
- Irritabilidad o explosiones emocionales.
- Dificultades para dormir o concentrarse.
- Evitación de lugares, personas o recuerdos relacionados con lo vivido.
Y lo más desconcertante es que, aunque sabemos racionalmente que “ya ha pasado”, el cuerpo sigue reaccionando como si estuviera ocurriendo ahora.
¿Cómo puede ayudarte la psicoterapia?
El tratamiento psicológico para la ansiedad postraumática está enfocado en ayudarte a recuperar la sensación de seguridad, a integrar lo vivido sin que te controle, y a reconectar contigo misma desde un lugar más sereno.
En mi consulta en Aranjuez, abordamos cada proceso con mucho respeto y cuidado. No se trata de revivir el trauma, sino de construir herramientas para dejar de estar atrapada en él.
Utilizo enfoques como:
- Terapia cognitivo-conductual, para identificar pensamientos que alimentan el malestar y transformarlos poco a poco.
- Terapia EMDR, que ayuda a desbloquear recuerdos dolorosos y a reprocesarlos de forma más sana.
- Técnicas de regulación emocional y corporal para que el cuerpo pueda volver a sentir calma.
Cada persona tiene su ritmo. No hay prisa. Pero sí hay un camino posible.
Lo que antes dolía, puede dejar de doler
Muchas personas sienten culpa por “no haber superado ya” lo que pasó. Pero la ansiedad postraumática no desaparece con fuerza de voluntad. Necesita tiempo, acompañamiento y espacios donde podamos permitirnos sentir y reconstruir desde ahí.
Sanar no significa olvidar. Significa que esa experiencia deje de doler como antes. Que ya no te limite, que ya no te persiga, que ya no se active cada vez que la vida se parece un poco a aquello que viviste.
Cuando pedir ayuda es un acto de valentía
Si hay algo dentro de ti que no encuentra calma, si sientes que no puedes con todo, o que “esto no debería afectarte tanto pero lo hace”, escúchate. Porque quizá es el momento de pedir ayuda. Y hacerlo no es un fracaso. Es un acto de cuidado.
La ansiedad postraumática tiene tratamiento. Y tú puedes recuperar la sensación de estar a salvo. No de lo que pasó, sino de lo que eso dejó en ti.
Si lo necesitas, aquí estoy. Te acompaño con respeto, sin juicio, desde la escucha y la presencia. Porque mereces estar bien. Y porque no tienes que atravesar esto sola.